La terapia génica es un tratamiento alternativo que consiste en la transformación de las células del organismo mediante la introducción de ADN foráneo que contiene los genes que el individuo enfermo no tiene.
Este es exactamente el mecanismo que se utilizó en el tratamiento génico contra la diabetes, con la particularidad de que los investigadores han empleado un tipo concreto de vectores denominados “adenoasociados”, que significa que provienen de virus no patógenos para el ser humano.
Por lo tanto, la terapia génica permite la producción y acción común de insulina y glucoquinasa dos moléculas de manera que el organismo autorregula la captación de la glucosa de la sangre evitando su acumulación (hiperglucemia).
Dado que existen fármacos que tratan ya la enfermedad con satisfactorio grado de eficacia, es necesario que la terapia génica vaya más allá y funcione aún mejor. Parece que poco a poco esto se está convirtiendo en una realidad en el caso de la diabetes en los animales ya que, los perros tratados no sólo no han sufrido episodios de hipoglucemia desde que se los trató hace más de cuatro años, sino que controlan su nivel de glucemia con mejor eficacia que otros perros tratados con inyecciones de insulina.
La terapia génica se muestra como una gran alternativa porque los perros tras el tratamiento han normalizado su peso y no muestran las complicaciones secundarias típicas de la enfermedad diabética como son la acidosis, el daño vascular que provoca mala circulación e hipertensión, enfermedad periodontal (inflamación de las encías), afección de la retina, daño de los nervios periféricos, etc.

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